Historia de una neuropatia en miembro inferior

14/11/2018    Arturo Such
cartel Historia de una neuropatia en miembro inferior

Hace un año, mientras hacía un descenso por un barranco, sufrió una caída de altura. El paciente apoyó con el pie derecho y sufrió una fisura del maleolo interno. Nada nuevo bajo el Sol. Tampoco nada extraño dada la altura de la caída. Unas semanas con escayola y listo. Pronto a recuperar la actividad habitual y volver al deporte.
Sin embargo, unas semanas después de la retirada de la escayola, el tobillo continúa hinchado y caliente, con pérdida de movilidad y dificultad extrema para apoyar. La imagen radiográfica es ahora anodina y nadie acierta a darle un pronóstico al paciente. Incluso se plantea un diagnóstico incierto o el famoso Síndrome de Dolor Crónico Complejo.
El caso es que un año y multitud de pruebas después, el sujeto en cuestión presenta dolor de alta intensidad en la cara medial del tobillo (le molestan calcetines, la marcha rápida e incluso estar tumbado viendo la televisión puede provocarle en algunas ocasiones dolor). Cuando se le pregunta, el paciente refiere dolor en la planta del pie y tobillo, especialmente cuando camina más de 20 minutos. Refiere parestesias y dolor nocturno. A diferencia de una fascitis plantar el paciente no presenta dolor localizado en la planta del pie, refiere hormigueos en la misma y no tiene dolor durante los primeros pasos del día, sino que empeora según avanza éste. No refiere dolor lumbar en ningún momento y no tiene pérdida de fuerza en gemelos o glúteo.


Tras un traumatismo es habitual pensar en alteraciones de los tejidos inervados. La fractura condiciona la evolución a corto plazo del paciente y es necesario respetar su curación. En otros casos, son los músculos, tendones o ligamentos los que sufren una lesión que hay que reparar por el medio pertinente. Sin embargo, en pocas ocasiones se plantea que sea el nervio el que esté lesionado (salvo que la clínica sea muy evidente). La descripción de la clínica del caso anterior haría pensar en un síndrome del túnel del tarso: la afectación del nervio tibial y plantares a su paso por espacio retromaleolar y los compartimentos asociados en la planta del pie. 
Sin embargo, estos nervios no se afectan únicamente en lesiones traumáticas sino que son habituales las compresiones mecánicas como consecuencia de movimientos repetitivos. ¿Te suena ahora algún atleta? ¿Quizá no hayan funcionado bien los tratamientos para una tendinopatía del tibial posterior o una fascitis plantar? Puede que no se trate de estas estructuras. Quizá el nervio está haciendo saber su opinión.